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GENTE INTERESANTE

Cristina, carne de cañón

  • Puente de Toledo en Madrid

Se me convirtió en un problema el hecho de que varias personas me contaran sus historias y luego no me dejaran publicarlas, me puse a buscar una solución y lo que se me ocurrió es lo que comienzas a ver aquí.

Cuento la historia pero sin poner las fotos que haga a  la persona, acompañaré los relatos que escribo con fotos que he hecho en mi día a día.

Este fue el acuerdo al que llegué con Cristina, la joven que tuvo la gentileza de contarme la historia de su corta vida. 

Cristina nació en Madrid hace 18 años (2004) y ha pasado los últimos 3 en un centro de menores.

Creció en las calles de un barrio de Madrid, siempre se relacionó con niños que se dedicaban a vender drogas, arrebatar carteras, bolsos, teléfonos, etc.

Los padres de Cristina se divorciaron cuando ella tenía meses de nacida, ellos nunca se han llevado bien pero  ella ha recibido siempre amor de ambos.

Creció con su madre, quien siempre le ha dado mucho cariño y amor incondicional, piensa Cristina que quizás a eso se deba que ella tenga siempre ánimo positivo y puje siempre por ir hacia adelante.

A los ocho años comenzó Cristina a consumir drogas, hasta el punto que empezó a tener alucinaciones (veía policías por todas partes, quienes le rodeaban eran sus enemigos..etc).

Terminó su madre internándola en un hospital psiquiátrico, allí permaneció 3 meses, tiempo en el cual pudo sanar.

Cuando salió del hospital se volvió a encontrar con sus amigos del barrio y continuó su vida anterior pero sin consumir drogas de manera frecuente. Asegura tener control sobre su consumo de drogas y que sólo lo hace cuando quiere, generalmente en fiestas, cuando se la regalan y tiene ánimo para consumirla.

A los doce años conoció el amor, conoció a un chico dos años mayor que ella y se enamoró. El chico era de clase media, no conocía el mundo del barrio y de las drogas pero le sedujo ese mundo y terminó enganchado.

El último daño de la relación no fue bueno, Cristina sufrió la informalidad de su novio, sus mentiras,etc hasta que decidieron dejarlo.

Con 12 años Cristina dejó de ir a la escuela y de vez en cuando también dejaba de ir a dormir a casa, sus fechorías comenzaron a ser más frecuentes y también sus encuentros con la policía.

La policía la sorprendió varias veces in fraganti porque Cristina perdió el miedo a ellos.

Su peor momento fue cuando la policía le apresó por primera vez y tuvo que dormir en un calabozo. Al día siguiente por la mañana le dejaron ir porque era menor de edad, Cristina supo que lo que más temía no era tan terrible como ella pensaba.

Comenzó a andar las calles de su barrio con un cuchillo oculto en su ropa, si alguien ofreciera resistencia a sus tirones de bolsos, carteras, teléfono iphone u otra pertenencia, ella tendría con que asustarle.

Fueron muchas las veces que Cristina durmió en calabozos, un día le llegó una citación de un juzgado y poco después otra y una siguiente y otra y otra más. 

Un juez se dio cuenta del mazo de citaciones de Cristina por diversas causas y ordenó internarla en un centro de menores.

Yo la he conocido justo cuando ha salido, ha tenido la bondad de contarme su historia y yo se lo agradezco infinitamente.

Si tienes tú un consejo, sugerencia, un mensaje para Cristina; puedes dejarlo aquí al final de este escrito.

Si conoces a alguien que tenga una vida interesante que  contar y quiera contármela, por favor dime cómo contactarla. A cambio le haré una sesión de fotos a ella o a una persona que ella escoja.

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